ARTÍCULO DE OPINIÓN
LA GENERACIÓN NI-NI
El término nini equivale al acrónimo en inglés NEET, para la expresión not in employment, education or training (o sea, ni trabaja ni estudia ni recibe formación). El término se introdujo formalmente por primera vez en el Reino Unido en 1999 con la publicación del Informe "Bridging the gap: new opportunities for 16-18 year olds not in education, employment or training" ("Cerrando la brecha: Nuevas oportunidades para jóvenes entre 16-18 años que no estudian ni trabajan ni reciben formación") elaborado por la Unidad de Exclusión Social de ese país.
Tan preparados y satisfechos con sus vidas, y tan perdidos, los jóvenes se sienten presa fácil de la devastación laboral. Este dato asomaba hace poco, entre los resultados de la última encuesta de Metroscopia: el 54% de los españoles situados entre los 18 y los 34 años no tienen ningún proyecto por el que sentirse especialmente interesado o ilusionado. ¿Ha surgido una desvitalizada en el confort familiar? Se ha detectado un nuevo modelo de personas que tienen una actitud adolescente y juvenil: la de los ni-ni, caracterizada por el rechazo a estudiar y a trabajar.
Uno de los factores al que muchos declaran como característica principal de los NINI es esta especie de estiramiento de la adolescencia, donde los treinta años son ahora “los nuevos veinte” y por lo tanto muchas de estas personas prefieren seguir gozando y disfrutando de la juventud y de todo lo que ello conlleva.
En este contexto es muy usual que los hijos – si es que los hay – lleguen cada vez más tarde (lo mismo pasa con la decisión de casarse), la libertad como bandera de lucha se extiende, la necesidad de viajar o tomarse un año sabático se vuelve una posibilidad atractiva y desenvolverse como un eterno adolescente es una opción válida, entre otros.
Por otro lado, también se pone de manifiesto la posibilidad de vivir bajo el techo de los padres cada vez más tiempo. Y es que para algunos, la comodidad que implica pasar el tiempo en casa de mamá y papá es impagable y por lo tanto, mientras más puedan gozar de esta posibilidad, mejor. La idea es que la hora de “hacerse grandes” tarde lo más posible.
A los jóvenes no les resulta rentable comprometerse a tener un modo de vida definido porque piensan que estarían sometidos a vaivenes continuos y que difícilmente llegaría a buen puerto. "Aplican la estrategia de flexibilizar los deseos y de restar compromisos; nada de esfuerzos exorbitantes cuando el beneficio no es seguro. Como el riesgo de frustración es grande, prefieren no descartar nada y definirse poco", explica Eduardo Bericat. A eso, hay que sumar un acusado pragmatismo -nuestros chicos son poco idealistas-, y lo que los expertos llaman el "presentismo", la reforzada predisposición a aprovechar el momento, "aquí y ahora", en cualquier ámbito de la vida cotidiana. De acuerdo con los estudiosos, esa actitud responde tanto a la sensación subjetiva de falta de perspectivas, como al hecho de que el alargamiento de la etapa juvenil invita a no desperdiciar "los mejores años de la vida" y a combinar el disfrute hedonista con la inversión en formación.
Quizás los ni-ni prefieren llevar este plan de vida por miedo a los obstáculos que les ponga la vida, porque no se sienten capaces de llegar a ser “grandes”, tanto de inteligencia como de persona; y optan por llevar una vida más tranquila y sedentaria, sin preocupación alguna por sus respectivas formaciones laborales o tan sólo por saber ser persona y poder desenvolverse en las situaciones cotidianas.
Creo que también se sienten rechazados por la sociedad respecto al tema de la formación. Saben que tener una base es imprescindible, ya no sólo para resolver cualquier problema, sino que las matemáticas, sin ir más allá, están presentes en nuestras vidas día a día. Adolescentes así, se sienten inútiles, ya que ahora vivimos en una sociedad moderna, donde las nuevas tecnologías están por delante de todo, y donde los que no entienden de este mundo es la tercera edad.
Está claro que todo el mundo no va a ir a la universidad a hacer una carrera, ni si quiera van a estudiar un grado pero, ¿que será de ellos? ¿En qué podrán trabajar en el futuro en un mundo donde saber manejar un ordenador o saber inglés ya es casi imprescindible?
Hemos querido hacer una pequeña entrevista a José Antonio Gómez, el jefe de estudios de nuestro centro, IES Fuente Álamo, para conocer su opinión respecto a este tema, y a la pregunta de: -¿Qué piensas sobre el futuro laboral de la generación nini?-, respondió:
“Pienso que va a ser una generación que va a encontrar muchos impedimentos para encontrar trabajo; si antes ya era difícil encontrar un trabajo, ahora todavía más.”
A continuación de esto, le hicimos una segunda pregunta, la cual es: -¿Piensas que los “ni-ni” van a ser personas inútiles laboralmente en el día de mañana, o también pueden tener un trabajo que no requiera muchos estudios?
Éste mismo, contestó:“Creo que van a tener muchas dificultades; si hoy en día estamos en un mercado laboral en el que cada vez se exigen más cosas, estamos viendo como universitarios con una o dos carreras, incluso con máster, con idiomas… están trabajando en algo que no tiene nada que ver con sus estudios o se tienen que ir fuera para encontrar también un mal trabajo, pues inútiles laboralmente no lo van a ser, pero sí que es verdad que van a estar ahí posiblemente viviendo de los malos trabajos que se aprovechan al máximo de las personas porque ese tipo de trabajo va a ser el que ellos puedan optar como mucho.”
A la tercera y última pregunta, -¿Piensas que están en su derecho de ni trabajar ni estudiar, o crees que de alguna forma perjudican a la sociedad?-, para concluir, recusó:
“El derecho a decidir está dentro de la persona. Ellos tienen derecho a decidir no trabajar y no estudiar; pero el problema es que con ese derecho están lastrando su futuro, el de su familia e incluso el de sus discípulos, y van a tener una mala forma de vivir. Derecho tienen, lo que creo es que no son todavía o no han sido conscientes aquellos que han tenido la oportunidad de estudiar.”
Pienso que el plan de vida de esta generación no es para nada beneficioso, ya que los jóvenes seremos el motor del mundo dentro de unos años, desarrollaremos más la ciencia y la tecnología y quizás los únicos oficios donde no haga falta tener una base de estudio sean los trabajos dedicados a la construcción, la agricultura o la ganadería.
La inactividad genera inactividad, cuanto menos hacen menos quieren hacer y más se deprimen por no hacer nada. No tienen una ocupación intelectual y eso les lleva a pensar que sus vidas serán así de cómodas para siempre, que siempre vamos a tener un plato de comida encima de la mesa sin coste alguno, que siempre vamos a tener nuestro armario lleno de ropa limpia y planchada por nuestras queridas madres. Eso, desgraciadamente no se seguirá cumpliendo en la mayoría de los casos, y por eso tenemos que aprender a ser independientes, a tener autonomía en nosotros mismos y a tener una preparación que el día de mañana será imprescindible.
SARA RODRÍGUEZ NAVAS, 4º ESO A
Estoy contigo en tu opinion, este tipo de generación no debería de existir aún, tal como estan las cosas hoy en día, los ni-ni no tendran idea de cual sera su futuro el día de mañana.
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